Cirugía antirreflujo: cuándo es necesaria y qué pacientes pueden necesitarla
Tomar medicación durante una temporada y encontrarse mejor es algo que ocurre normalmente en pacientes con reflujo. El problema surge cuando pasan los meses o los años y las molestias regresan de nuevo. A veces basta con olvidar una dosis de la medicación para que vuelva el ardor.
Es entonces cuando puede surgir la posibilidad de una intervención. Saber cuándo es necesaria la cirugía antirreflujo requiere estudiar cada caso. Tener acidez frecuente, por sí sola, no significa que haya que operar.
En StopReflujo estudiamos el origen del problema antes de valorar una solución quirúrgica. Hay pacientes que pueden continuar con tratamiento médico y otros en los que las pruebas muestran que merece la pena plantear una alternativa. Entender cómo es la cirugía antirreflujo y cuándo es necesaria es nuestra especialidad.
Cuándo empieza a ser necesaria una cirugía antirreflujo
Una situación bastante habitual es la del paciente que responde bien a los medicamentos que reducen la producción de ácido, pero vuelve a tener síntomas cada vez que intenta dejarlos.
Otros, en cambio, a pesar de seguir el tratamiento correctamente, continúan teniendo regurgitación, ardor u otras molestias.
O simplemente, y puede ser tu caso, llevas tantos años pendiente de la medicación que te gustaría probar si es posible vivir de una forma diferente.
En cualquiera de estas situaciones lo primero sería realizar un estudio más completo. La decisión de operar llegará después, si los resultados indican que existe una causa susceptible de tratamiento quirúrgico.
Qué ocurre cuando existe un problema en el mecanismo antirreflujo
Para entender por qué puede ser necesaria una intervención hay que conocer brevemente qué sucede entre el esófago y el estómago.
En esta zona existe un conjunto de estructuras que ayudan a impedir que el contenido gástrico vuelva hacia arriba. Entre ellas se encuentra el esfínter esofágico inferior.
Si este mecanismo pierde eficacia, el contenido del estómago puede ascender hacia el esófago con mayor facilidad.
Algunas veces existe además una hernia de hiato, y esto altera la anatomía de la zona y puede favorecer el reflujo.
Los medicamentos suelen reducir bastante la acidez y aliviar los síntomas más frecuentes. Pero desgraciadamente no siempre corrigen una alteración anatómica.
Esta es una de las razones por las que algunos pacientes se encuentran sólo cuando toman medicación y vuelven a tener problemas si por algún motivo dejan de tomarla.
Qué síntomas hacen recomendable un estudio
No hay un síntoma concreto que determine automáticamente que una persona necesita pasar por una cirugía. Algo en lo que sí hay que fijarse es en la persistencia del reflujo a lo largo del tiempo y cómo responde al tratamiento.
El ardor frecuente es uno de los síntomas más conocidos. Pero no es el único, ni mucho menor. Existen otros como la regurgitación, las molestias nocturnas o la sensación de que el contenido del estómago llega hasta la garganta también son frecuentes y es lo que nos cuentan muchos de nuestros pacientes.
Algunos de nuestros pacientes nos cuentan al llegar a nuestra consulta que han terminado modificando buena parte de sus hábitos para evitar estas situaciones. Por ejemplo cenan varias horas antes de acostarse, duermen incorporados o eliminan cada vez más alimentos.
Cuando el reflujo condiciona de esta manera la vida cotidiana, merece la pena buscar otras soluciones e investigar y estudiar qué está ocurriendo.
Qué pruebas se realizan antes de decidir una intervención
Antes de plantear una cirugía antirreflujo hay que confirmar que los síntomas proceden realmente de una enfermedad por reflujo gastroesofágico y conocer sus características.
Según el caso, pueden utilizarse pruebas para estudiar el esófago, registrar los episodios de reflujo y comprobar cómo funciona la motilidad esofágica. También se analiza la anatomía de la unión entre el esófago y el estómago y la posible presencia de una hernia de hiato.
Estos resultados permiten decidir si la cirugía es posible y va a solucionar el problema y si puede ser un tratamiento apropiado.
Nuestro equipo está dirigido por el Dr. Antonio Barrasa, un especialista en cirugía digestiva. En nuestro centro hacemos una valoración conjuntamente los síntomas, la evolución del problema y las pruebas realizadas antes de recomendar un tratamiento.
Qué opciones quirúrgicas existen actualmente
La cirugía del reflujo ha evolucionado y actualmente existen distintas técnicas. La elección depende de la anatomía del paciente y lo que digan las pruebas diagnósticas.
Entre las alternativas disponibles se encuentra RefluxStop®, un procedimiento que busca mantener la unión entre el esófago y el estómago en una posición adecuada. Lo que se consigue con esto favorecer el funcionamiento del mecanismo antirreflujo.
Una de sus características es que el dispositivo no rodea ni comprime el esófago. Este se coloca en la parte superior del estómago para que quede fuera del paso de los alimentos.
Con esto no queremos decir que sea la opción indicada para cualquier paciente con reflujo. La selección previa sigue siendo una parte fundamental del tratamiento.
¿Hay que esperar a que el reflujo sea muy grave para consultar?
No hace falta esperar a encontrarse muy mal para pedir una valoración. Tampoco consultar con un cirujano significa que necesariamente vayas a terminar en quirófano.
Puede ser razonable estudiar otras opciones cuando el reflujo persiste durante años, necesitas medicación continuamente, los síntomas reaparecen al suspenderla o el tratamiento ya no consigue el resultado esperado.
En algunos casos, después del estudio, la recomendación será continuar con el tratamiento médico. En otros, las pruebas permitirán plantear una solución quirúrgica.
La cirugía antirreflujo se decide después de conocer la causa
Determinar cuándo es necesaria la cirugía antirreflujo depende mucho más del diagnóstico que de la intensidad de un episodio concreto de ardor.
Si llevas tiempo con síntomas o dependes de la medicación para mantenerlos controlados, puedes solicitar una valoración mediante el formulario de contacto de StopReflujo.
Estudiar qué está provocando el reflujo permitirá saber si debes continuar con tratamiento médico o si merece la pena valorar una alternativa quirúrgica.
