Quién es candidato a un tratamiento definitivo del reflujo
Cada día son más los que sufren acidez de vez en cuando. Otras llevan años organizando parte de su vida alrededor del reflujo. Saben qué pueden cenar, cuánto tiempo tienen que esperar antes de acostarse y dónde guardar la medicación cuando salen de casa. Para ellos quizás ha llegado la hora de acudir a un especialista en reflujo. Pero, ¿cómo saberlo?
Entre ambos casos hay muchas situaciones diferentes que completan el escenario del reflujo y todos aquellos que lo sufren.
Plantearse un tratamiento dirigido a corregir el reflujo requiere primero saber qué está ocurriendo y hasta qué punto está afectando al paciente.
La valoración de un especialista en reflujo permite estudiar precisamente estas cuestiones.
En StopReflujo atendemos a pacientes que llegan después de haber probado distintos tratamientos y quieren saber si existe otra opción para su caso.
Tener reflujo no significa que necesites cirugía
Un episodio ocasional de ardor después de una comida abundante puede aparecer a menudo en cualquier persona pero eso no significa que exista reflujo.
Incluso cuando los síntomas son algo más frecuentes, los cambios en los hábitos y el tratamiento médico consiguen buenos resultados en muchos pacientes.
La posibilidad de recurrir a un tratamiento quirúrgico se estudia en situaciones concretas.
Un paciente que responde bien a la medicación y está cómodo manteniendo ese tratamiento puede encontrarse perfectamente durante mucho tiempo.
En cambio, alguien que lleva años necesitando fármacos, sigue teniendo regurgitación o ve cómo las molestias reaparecen cada vez que intenta dejar la medicación tiene motivos para estudiar otras posibilidades.
Qué pacientes pueden valorar un tratamiento definitivo
Una situación frecuente es la de quien lleva bastante tiempo diagnosticado de enfermedad por reflujo gastroesofágico y depende de la medicación para mantenerse sin síntomas.
También llegan pacientes que han modificado mucho sus hábitos. Cenan pronto, han eliminado numerosos alimentos y procuran no tumbarse después de comer. A pesar de todo, siguen teniendo ardor, regurgitación o molestias durante la noche.
En otros casos hay una hernia de hiato o una alteración en el mecanismo que debería impedir que el contenido gástrico ascienda hacia el esófago.
Son perfiles en los que tiene sentido realizar un estudio más completo. Eso no significa que todos terminen operándose. Las pruebas y la valoración médica determinarán qué opción encaja mejor.
Antes de hablar de tratamiento hay que confirmar el problema
Los síntomas aportan mucha información, pero por sí solos no bastan para decidir una cirugía.
Ardor, dolor en la zona del pecho, tos nocturna o molestias en la garganta pueden tener distintos orígenes. Un especialista en reflujo necesita confirmar que el reflujo gastroesofágico es realmente el responsable y conocer sus características.
También interesa comprobar el estado del esófago, estudiar cómo funciona la unión entre el esófago y el estómago y determinar si existe una alteración anatómica.
Esto explica por qué la consulta inicial tiene tanto peso. Operar únicamente porque una persona lleva años con acidez sería una forma demasiado simple de afrontar un problema que puede presentarse de maneras muy distintas.
¿Y si la medicación funciona?
Este caso merece comentarse porque genera bastantes dudas.
Hay pacientes que responden muy bien a los fármacos que reducen la producción de ácido. Mientras siguen el tratamiento pueden hacer vida normal y apenas tienen molestias.
Algunos están satisfechos con esta situación. Otros prefieren saber si existe una alternativa que pueda evitar la necesidad de mantener la medicación durante años.
También puede ocurrir que el ardor mejore pero continúe la regurgitación. Reducir la acidez modifica las características del contenido que llega al esófago, pero puede seguir existiendo un fallo en el mecanismo antirreflujo.
La decisión se toma después de revisar la historia del paciente y los resultados de las pruebas.
Cuando existe un problema mecánico
El esfínter esofágico inferior y las estructuras que rodean la unión entre esófago y estómago forman parte del mecanismo que evita el reflujo.
Cuando este sistema pierde eficacia, el contenido gástrico tiene más facilidad para ascender. Una hernia de hiato puede contribuir también a que esto suceda.
En pacientes seleccionados existen procedimientos dirigidos a tratar este componente mecánico. Entre las alternativas disponibles está RefluxStop®, una técnica que busca mantener la unión gastroesofágica en la posición adecuada y favorecer el funcionamiento del mecanismo antirreflujo.
La propia indicación de RefluxStop contempla pacientes con reflujo gastroesofágico crónico que no responden adecuadamente a la medicación o que desean valorar una alternativa quirúrgica. La idoneidad debe confirmarse mediante estudio médico.
Qué aporta acudir a un especialista en reflujo
La experiencia específica en cirugía esofagogástrica resulta especialmente relevante cuando se está considerando una intervención.
Hay que interpretar las pruebas, conocer las distintas técnicas disponibles y explicar al paciente qué puede esperar de cada una. También hay que saber cuándo es preferible continuar con tratamiento médico.
En nuestro caso el estudio y tratamiento está dirigido por el Dr. Antonio Barrasa, cirujano especialista en reflujo gastroesofágico, con más de dos décadas de experiencia quirúrgica y formación específica en cirugía esofagogástrica y técnicas mínimamente invasivas.
En consulta se revisan tanto las circunstancias clínicas como la evolución que ha tenido el problema. Una persona que lleva diez años dependiendo de medicación plantea cuestiones diferentes a alguien que acaba de empezar con síntomas.
El tratamiento definitivo tampoco significa prometer resultados imposibles
La expresión «tratamiento definitivo» puede dar lugar a expectativas poco razonables si se interpreta como una garantía absoluta.
La cirugía antirreflujo busca corregir el mecanismo que favorece el problema y puede proporcionar un control duradero en pacientes bien seleccionados. Como cualquier procedimiento médico, tiene indicaciones, limitaciones y posibles efectos adversos que deben explicarse antes de tomar una decisión.
Por eso resulta especialmente importante elegir correctamente al paciente.
Hay ocasiones en las que, después de realizar las pruebas, la recomendación será continuar con medicación. En otras, los resultados permitirán plantear una intervención.
Cuándo pedir una valoración
Si llevas años con reflujo, necesitas medicación continuamente, los síntomas reaparecen al dejarla o sigues teniendo molestias a pesar del tratamiento, consultar con un especialista en reflujo puede ayudarte a conocer mejor tu situación.
También merece la pena hacerlo si ya tienes diagnosticada una hernia de hiato o si el reflujo está condicionando demasiado tus comidas, tu descanso o determinadas actividades cotidianas.
Puedes solicitar una valoración mediante el formulario de contacto de StopReflujo. La consulta permitirá revisar tu caso y determinar si tiene sentido estudiar un tratamiento dirigido a corregir la causa del reflujo.
