Reflujo crónico: ¿Por qué algunos tratamientos alivian, pero no curan el reflujo?
Hay personas que recuerdan perfectamente la primera vez que sintieron acidez. Otras no. Simplemente llega un momento en el que el ardor después de comer, la sensación de que la comida vuelve hacia la garganta o la necesidad de tener siempre un protector gástrico cerca pasan a formar parte de la rutina. Hay muchos tratamientos para ello, lo malo es que muchos de ellos alivian los síntomas, pero no los curan del todo.
Eso es precisamente lo que ocurre con el reflujo crónico. Los síntomas dejan de ser esporádicos y aparecen con tanta frecuencia que uno acaba adaptando su vida a ellos. Se cena antes, se duerme con varias almohadas, se evitan determinados alimentos o se lleva medicación «por si acaso».
Como mucho se busca un tratamiento que alivie los síntomas pero que en realidad no cura del todo ni soluciona el problema.
El problema es que acostumbrarse a convivir con el reflujo no significa que sea normal.
En StopReflujo atendemos a muchas personas que llevan años intentando controlar las molestias sin haber averiguado por qué siguen apareciendo.
¿Cuándo hablamos de reflujo crónico?
Todo el mundo puede tener un episodio de acidez después de una comida especialmente abundante. Eso, por sí solo, no significa que exista una enfermedad.
El reflujo crónico aparece cuando los síntomas dejan de ser algo ocasional y empiezan a repetirse con frecuencia. Hay personas que sienten ardor varias veces por semana. Otras conviven con la regurgitación prácticamente a diario o se despiertan por la noche con una sensación de quemazón que les obliga a incorporarse.
El cuerpo suele avisar mucho antes de que pidamos ayuda
Una situación bastante habitual es intentar resolver el problema cambiando algunos hábitos.
Se deja el café durante una temporada. Se cena antes. Se eliminan alimentos que parecen sentar peor. Durante unos días parece que mejora, pero las molestias terminan volviendo.
No significa que esos cambios no sirvan. Al contrario, suelen ayudar. Lo que ocurre es que, cuando existe un reflujo crónico, muchas veces hay una causa que no depende únicamente de la alimentación.
¿Por qué el reflujo acaba haciéndose crónico?
En algunos pacientes existe una hernia de hiato previa. En otros, el problema está relacionado con el funcionamiento del esfínter esofágico inferior, la válvula que impide que el contenido del estómago vuelva hacia el esófago.
También influyen factores como el sobrepeso, determinados hábitos o algunas enfermedades digestivas.
Por eso resulta difícil sacar conclusiones sin realizar una valoración completa. Dos personas pueden describir exactamente los mismos síntomas y, sin embargo, tener causas completamente diferentes.
¿Por qué algunos tratamientos alivian, pero no curan el reflujo?
Es una situación que se repite constantemente. Empiezas a tomar medicación, el ardor desaparece y durante un tiempo parece que todo vuelve a la normalidad. Sin embargo, al reducir la dosis o dejar el tratamiento, las molestias reaparecen.
Esto sucede porque muchos tratamientos están diseñados para disminuir la producción de ácido en el estómago. Gracias a ello, el esófago deja de irritarse y los síntomas mejoran. Es un alivio que, en muchos casos, resulta muy eficaz.
Ahora bien, si el origen del reflujo está en un problema de funcionamiento del esfínter esofágico inferior o en una alteración como una hernia de hiato, la causa sigue presente. El contenido del estómago continúa pudiendo ascender hacia el esófago, aunque haya menos ácido.
Por ese motivo, muchos necesitan mantener la medicación durante largos periodos o notan que las molestias regresan cuando intentan dejarla. En estas situaciones, merece la pena estudiar qué está provocando el reflujo y valorar si existe un tratamiento más adecuado para resolver el problema desde su origen.
Vivir pendiente de la medicación
Muchas personas llegan a consulta diciendo algo parecido: «Mientras tomo la medicación estoy bien».
Y suele ser así, claro.
Los tratamientos con fármacos ayudan a controlar la acidez y mejoran mucho la calidad de vida. El inconveniente aparece cuando los síntomas regresan cada vez que se intenta reducir la dosis o suspender el tratamiento.
No siempre hace falta el mismo tratamiento
Una de las ideas que más tranquiliza a los pacientes es saber que no existe una única respuesta para todos.
Hay personas que mejoran claramente con cambios en los hábitos de vida. Otras necesitan tratamiento farmacológico durante un tiempo. Y también hay pacientes en los que el estudio revela una alteración anatómica que explica por qué el reflujo no desaparece.
Por eso, antes de hablar de soluciones, conviene saber exactamente qué está pasando.
Cuando el origen es mecánico
Si el problema está relacionado con el funcionamiento del sistema antirreflujo, existen tratamientos dirigidos a corregir esa situación.
Uno de ellos es RefluxStop®, un procedimiento diseñado para restaurar la función antirreflujo respetando la anatomía natural del organismo.
Como cualquier tratamiento, necesita una evaluación previa. No todos los pacientes son candidatos y precisamente ahí reside la importancia de realizar un estudio personalizado.
Tener un diagnóstico cambia muchas cosas
Con frecuencia, lo que más tranquilidad aporta al paciente no es empezar un tratamiento, sino comprender por qué lleva tanto tiempo con molestias.
Saber si existe una hernia de hiato, si el esfínter funciona correctamente o si el problema tiene otra explicación permite tomar decisiones con mucha más seguridad.
El tratamiento en StopReflujo está dirigido por el Dr. Antonio Barrasa, especialista en cirugía digestiva, con una enorme experiencia en el estudio y tratamiento del reflujo gastroesofágico.
Hay quien lleva tanto tiempo con acidez que deja de darle importancia. Aprende qué alimentos evitar, modifica sus horarios y acaba organizando su día alrededor de los síntomas.
El reflujo crónico no debería convertirse en algo con lo que simplemente se convive.
Si las molestias aparecen con frecuencia o necesitas medicación de forma continuada para encontrarte bien, puede ser un buen momento para averiguar qué está provocando el problema.
Puedes solicitar una valoración personalizada a través de nuestro formulario de contacto de StopReflujo. A veces, entender el origen del reflujo ayuda mucho más que seguir acumulando tratamientos.
